La
CRIMINALÍSTICA, es la disciplina que aplica fundamentalmente los conocimientos,
métodos y técnicas de investigación de las ciencias naturales en el examen
de la evidencia física, con el fin de auxiliar a los encargados de administrar
justicia.
En
México, esa aplicación es realizada por el "PERITO" o "CRIMINALISTA", denominado
en otros países como "DETECTIVE", "DETECTIVE FORENSE" o "INVESTIGADOR
CRIMINALISTA".
El término "CRIMINALÍSTICA" fue usado por primera vez
por HANS GROSS, joven juez de instrucción, quien al darse cuenta de la falta de
conocimiento de orden técnico que privaba a la mayoría de los jueces, requisito
indispensable para desempeñar con eficacia el cargo de instructores, decidió
escribir un libro que contuviera sistematizados todos los conocimientos
científicos y técnicos que en su época se aplicaban en la investigación
criminal.
Esta obra salió a la luz en 1894, y en
1900, LÁZARO PAVÍA la editó en México, traducida al español por MÁXIMO
ARREDONDO, bajo el título de "MANUAL DEL JUEZ". También se le atribuye al suizo
REISS, haber utilizado por vez primera este vocablo.
Algunos autores muy respetados apuntan
que la CRIMINALÍSTICA tiene por finalidad el descubrimiento de los delitos. Sin
embargo, en la práctica policial y judicial no es suficiente saber que un hecho
punible ha tenido ejecución, sino que se necesita averiguar cómo, dónde, cuándo
y quién lo realizó a efecto de poder imponerle la adecuada sanción penal.
En la técnica moderna la CRIMINALÍSTICA
se vale de ciencias y artes diversas, tales como la física, la química, la
biología, etcétera, que permiten en cada caso determinar la naturaleza de la
evidencia física o indicios que han sido advertidos en el lugar de los hechos y
su relación con los mismos.
El examen criminalístico de los
indicios varía conforme a la naturaleza, lo que trajo como consecuencia que
del frondoso tronco de la criminalística nacieran, con su respectiva
metodología, varias ramas o especialidades, a saber: hematología forense,
semiología forense, toxicología forense, química forense, balística forense,
tránsito terrestre y valuación de daños, psicología criminal, fotografía
forense, dactiloscopía y
grafoscopía, entre otras.
La evidencia física o indicios son la
preocupación primordial de la criminalística, y su estudio constituye la prueba
científica del delito, a nuestro juicio el más importante y seguro de los medios
de prueba que contempla la legislación penal contemporánea.
La investigación criminalística, en
forma muy sintética, comprende dos fases:
I. El investigador observa el suceso
tal como se le ofrece o se le representa.
II. El investigador interpreta mediante el
raciocinio, los datos y elementos recogidos, para determinar en su consecuencia
por qué se han producido los hechos en la forma en que se manifiestan y quiénes
han podido participar en su realización.
Y sólo cuando ambas fases: de
observación y de interpretación, concuerdan en un todo en el juicio que se forma,
se estima alcanzado el camino a seguir para posteriores indagaciones o para
establecer sus conclusiones.
El desenvolvimiento de la
CRIMINALÍSTICA y sus proyecciones actuales propugnan el incremento de los
recursos científicos y técnicos para luchar contra el delito, el que, conforme
acertadamente expresó ALFREDO NICÉFORO: "no muere: se transforma, pasando de
ambiente en ambiente, de civilización en civilización".